Sexualidad durante la vejez

Eso de que las personas mayores no tienen sexo ni ganas de tenerlo es una mentira como una casa pero está muy extendida. Contesta con sinceridad. Si te decimos que tus abuelos están teniendo sexo ahora mismo ¿pones esta cara?

A mucha gente le cuesta imaginar a personas de la tercera edad teniendo relaciones sexuales y eso causa muchos complejos y problemas innecesarios.

Pero la verdad es que la sexualidad es tan importante en esta nueva etapa de la vida como lo es en cualquier otra, solo es un poco diferente.

La influencia social en la sexualidad de la vejez

Vivimos en una sociedad en la que se da muchísimo protagonismo a la juventud y a la belleza. La vejez se observa con lástima e incluso con reparo y es por eso por lo que arrugas la nariz al pensar en dos personas mayores haciendo el amor.

Si toda la vida se ha puesto mala cara al pensar en eso, es normal que al llegar a cierta edad tu autoestima sexual caiga en picado. Esto es lo que les pasa a muchas personas mayores. De pronto se “ven viejas y feas” y ya no se sienten merecedoras del deseo sexual de sus parejas ni de nadie.

Las mujeres sufren este “sentimiento de ancianidad” antes que los hombres, normalmente con la llegada de la menopausia, porque consciente o inconscientemente asocian su atractivo sexual a la capacidad de reproducción.

Aunque cada vez se habla más de sexualidad, el sexo en la tercera edad aún es un tabú. Los mayores sienten vergüenza de hablarlo y los jóvenes no quieren escucharlo. La comunicación pobre tiene como resultado la ignorancia, los prejuicios y los complejos.

Por otro lado está la cuestión de la viudedad. Perder a la pareja de toda la vida, sobre todo cuando fue una pareja feliz, suele tener como resultado perder también el interés por lo sexual o lo romántico por completo. Y cuando se da la situación en la que sí se quiere encontrar a alguien nuevo, rehacer tu vida a ciertas edades no está muy bien considerado. “¿Cómo te olvidas de mamá tan pronto?”, “Nadie puede sustituir al tío”, “yo creía que papá lo era todo para ti” y un largo etcétera.

Como sociedad tenemos que empezar a reconocer que las personas mayores tienen derecho a continuar con su vida íntima como más les plazca a ellos.

Cambios físicos que afectan a la sexualidad

No se puede negar que el cuerpo de una persona no es el mismo a los 25 años que a los 65 y eso afecta, naturalmente, a la sexualidad.

Llegados a cierta edad se tiene más dificultad para tener erecciones y mantenerlas. La vulva pierde elasticidad y se lubrica menos por lo que la penetración es más incómoda. También se debilita el suelo pélvico por lo que los orgasmos son menos intensos.

A eso hay que añadirle otros factores físicos como la mayor fragilidad de los huesos y articulaciones, la debilidad general de la musculatura y, por supuesto, del corazón y otros órganos vitales.

Pero estos cambios no significan que las relaciones sexuales tengan que desaparecer.

Cómo es la sexualidad en la tercera edad

Hay una tendencia a enfocar la educación sexual en la gente joven. Es fácil olvidar que la gran mayoría de las personas mayores no recibieron ningún tipo de educación sexual ni por parte de sus familias ni de los centros educativos.

Esto hace que aunque estas personas mayores sí sientan deseo sexual, no tengan la información necesaria para adaptar su actividad sexual a los cambios de su cuerpo y acaben por descartar las relaciones sexuales.

Como hemos comentado anteriormente, a ciertas edades el cuerpo ya no está para fiestas muy intensas pero eso no significa que no se pueda disfrutar.

Al llegar a la vejez es más necesario que nunca olvidar la idea del coitocentrismo y recordar que las caricias, los roces, los frotamientos y la masturbación no son solo preliminares.

Los lubricantes y los aceites de masajes serán los mejores aliados de esta etapa. Pueden utilizarse para hacer masajes sensuales, jugar con sensaciones como el tacto, el olfato y el gusto y facilitan notablemente la penetración y la masturbación.

 

Es importante darse todo el tiempo que sea necesario y no juzgarse si se tarda mucho en alcanzar el clímax. Los hombres de más de 50 años pueden notar que tardan hasta 10 minutos en conseguir una erección donde antes tardaban unos segundos. Las mujeres también experimentan una pérdida de sensibilidad que puede ralentizar la llegada al orgasmo. Tómatelo con calma y olvídate del reloj. Se trata de disfrutar del proceso y de la intimidad con tu pareja.

Probablemente ya no estarás en condiciones de hacer la Carretilla o el Koala (muchos jóvenes tampoco) pero hay muchísimas posturas que son cómodas, íntimas y gentiles con tu cuerpo.

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No frunzas el ceño cuando alguien te hable de la sexualidad en la tercera edad. Recuerda que, si todo va bien, tú también llegarás a vivirla algún día.