¿Qué es el Síndrome de Excitación Persistente?

Cuando tener orgasmos se convierte en un problema.

Históricamente, los trastornos sexuales de la mujer han sido ignorados o muy poco investigados (¡qué raro! ¿por qué será?). Sin embargo, en las últimas décadas han empezado a ganar notoriedad y poco a poco se va a avanzando.

El Síndrome de Excitación Genital Persistente ni siquiera tenía nombre en el año 2001 y no fue considerado como una disfunción sexual hasta dos años después. Se trata de uno de los trastornos menos comunes entre la población pero quizá por eso es tan poco reconocido.

Así pues, ¿en qué consiste este trastorno?

 

¿Qué es el Síndrome de Excitación Persistente?

Quien sufre este trastorno, experimenta una sensación de excitación genital de forma repetida, constante y sin ningún tipo de estímulo sexual previo. Esto significa que dicha excitación puede tener lugar en cualquier momento del día, mientras se está en el trabajo, en una cena con amigos, en la peluquería o en situaciones mucho más comprometidas, como puede ser funerales o visitas al hospital.

La persona afectada no tiene, pues, ningún control sobre esta excitación.

El Síndrome de Excitación Persistente empezó a documentarse como trastorno médico cuando una mujer estadounidense llamada Michelle Thompson aseguró que llegaba a tener 300 orgasmos al día.

Estos orgasmos, lejos de ser fuente de placer, suponen un auténtico problema a la hora de llevar una vida social, laboral y de pareja normal. Además, la sensación de excitación tiende a persistir durante varios orgasmos, sin llegar a alcanzar ese estado de relajación que se suele sentir tras una experiencia sexual. Todo esto causa una gran incomodidad y reduce muchísimo la calidad de vida de las personas que lo sufren.

¿Cuáles son los síntomas de este Síndrome?

La sensación que se tiene durante estos episodios es la misma que si hubiese un estímulo sexual involucrado. La respiración y los latidos se aceleran, los músculos genitales se tensan y contraen, el clítoris se erecciona… Puede suceder que la mujer con este síndrome tenga varios orgasmos seguidos o todo lo contrario, que el orgasmo no se alcance y se permanezca en ese estado de excitación durante un largo periodo de tiempo.

 

Las causas del Síndrome de Excitación Persistente

Al tratarse de un trastorno muy desconocido y con muy pocos casos documentados (aproximadamente 500 en todo el mundo) las causas de su desarrollo no se conocen. Los expertos barajan una gran cantidad de posibilidades y, con toda seguridad, más de una será correcta dependiendo del caso.

La aparición de este síndrome podría deberse a factores vasculares, hormonales, neurológicos, malformaciones o deformaciones de algunos músculos o incluso efectos secundarios de tratamientos o medicinas.

¿Un trastorno que sólo se da en mujeres?

Una de las cosas más curiosas de este trastorno es que de todos los casos documentados, en ninguno el paciente es un hombre. Sin embargo, ningún experto afirma categóricamente que se trate de un trastorno exclusivo de las mujeres.

Para empezar, hay que tener en cuenta que aunque los casos documentados no alcancen los 500 en todo el mundo, se presupone que la incidencia es mucho mayor y que las personas que padecen este trastorno tienden a evitar acudir al médico por vergüenza y miedo a ser juzgadas.

Así mismo, el placer femenino es un tabú histórico, mientras que el del hombre se considera un signo de virilidad. Cabe la posibilidad, entonces, de que haya casos de hombres que sufran este trastorno pero que no hayan sido diagnosticados.

No hay que confundirlo con la adicción al sexo

Una de las razones por las que el Síndrome de Excitación Genital Persistente causa tanta vergüenza es por la facilidad con la que puede confundirse con la adicción al sexo o ninfomanía. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el Síndrome de Excitación Persistente no hace aumentar la libido ni el deseo desproporcionadamente. La excitación se produce sin relación directa con el deseo y, de hecho, hay casos en los que la mujer que lo sufre pierde por completo el deseo sexual, pues el estado de excitación pasa factura a su salud física y mental.

 

Los trastornos sexuales desconocidos o invisibilizados pueden causar graves estragos en el bienestar y la calidad de vida de las personas que lo sufren. Cuanta más información esté disponible, más comprensión habrá y más fácil será para las personas que sufren en silencio, buscar la ayuda que necesitan.