¿Por qué desaparece el deseo sexual?

Si alguna vez has sentido que de verdad no te apetecía nada tener sexo, aclara tus dudas.

La mayoría conocemos esa sensación de ver a una persona y sentir que no podemos quitarle las manos de encima. Un intenso deseo sexual suele formar parte de los sentimientos de una pareja que está empezando o que lleva poco tiempo. Es esa fase en la que te acabas de echar novio o novia y todos tus amigos te odian porque casi no te ven el pelo y cuando te lo ven no hay quien te aguante.

También somos conscientes de que, al cabo de un tiempo si la relación se prolonga, este deseo sexual disminuye un tanto, cuando factores como el trabajo, la rutina, la convivencia, etc, empiezan a cobrar más relevancia. Es decir, que volvemos a ser personas con una vida más allá de la cama.

Sin embargo, en ocasiones se puede llegar a experimentar una falta de deseo sexual completa y que se alarga durante más tiempo del que sospechamos. Así que ¿por qué desaparece el deseo sexual?

perdida de deseo sexual cartel roto palabra sex

¿De qué depende el deseo sexual?

El deseo sexual y su nivel de intensidad depende de muchísimos factores tanto físicos como emocionales. Al tratarse de algo muy personal, lo primero que hay que tener en cuenta es que no todo se aplica de la misma forma y que cada caso tendrá sus particularidades.

Una parte muy importante del deseo sexual está relacionada con el cerebro y la activación de la zonas de motivación y los recuerdos. Como ya hemos dicho en otras ocasiones “el placer trae más placer” y no lo decimos nosotras sino la neurociencia. Cuando tienes buenas experiencias sexuales con regularidad, tu cerebro las recuerda y por tanto está más dispuesto a repetir esas experiencias y probar otras similares.

Otros factores como la autoestima o los niveles de estrés, también influyen en nuestras ganas de tener sexo. Si cuando nos miramos en el espejo sólo vemos a una tía sudada, despeinada y con ojeras de mapache, las posibilidades de que queramos acostarnos con nuestra pareja disminuyen considerablemente.

Existe también un factor químico, las archiconocidas (pero no tan comprendidas) feromonas, responsables de la atracción sexual. Sin embargo, los estudios con personas han demostrado que, si bien tienen su importancia a la hora de inicar el deseo sexual, son los estímulos visuales y psicológicos los más relevantes a la hora de mantenerlo o perderlo.

Tipos de falta de deseo sexual

La pérdida de deseo sexual podría dividirse en dos grandes casos según las causas: Las causas psicológicas y las causas orgánicas.

Dentro de las primeras, se pueden reconocer enfermedades crónicas o metabólicas, alteraciones hormonales o efectos secundarios de algunos tratamientos médicos.

Por otro lado, las causas psicológicas pueden incluir desde problemas de pareja hasta culpabilidad generada por presiones y conceptos sociales, pasando por problemas de autoestima.

Los expertos han clasificado la pérdida de deseo sexual en 4 tipos principales:

  • Falta de Deseo Sexual Primaria: Se da en personas que nunca han sentido deseo sexual. No son capaces de tener fantasías eróticas y sus conductas sexuales son casi inexistentes. No hay que confundirla con la asexualidad que es una orientación sexual con la que se nace. La falta de deseo sexual primaria, suele tener una causa física o psicológica que puede ser tratable si se identifica correctamente.
  • Falta de Deseo Sexual Secundaria: La persona que lo sufre, sí ha sentido deseo sexual en el pasado pero por los motivos que sea, lo ha perdido en la actualidad. Tampoco hay que confundirlo con periodos de desapetencia. Habrá días que no apetezca tener sexo, pero eso no significa que hayas perdido la libido.
  • Falta de Deseo Generalizada: La pérdida de deseo se extiende a todas las personas y parejas. No importa lo muy sexy que te haya parecido siempre Charlie Hunnam. Si has perdido el deseo, aunque se te pusiera desnudo delante, no te acostarías con él. 
Charlie Hunnam sons of anarchy en la cama
(Sabemos leer los labios y está diciendo "¿estás segura...?")
  • Falta de Deseo Situacional: La pérdida de deseo sólo se extiende hacia la pareja actual pero se siente deseo hacia otras personas o hacia la masturbación. Esto puede ser un indicador de problemas con la pareja actual.

Qué hacer si creemos que hay un problema

La pérdida de deseo sexual la sufren principalmente las mujeres, aunque hay que tener en cuenta que los hombres, si la sufren, tienden a no decir absolutamente nada al respecto, con lo cual los datos no son especialmente fiables.

También hay datos que indican que la mayoría de las personas que sufren esta pérdida de deseo sexual no acuden a un especialista, sino que creen que con el tiempo recuperarán el deseo y tratan bien de fingir que no lo sufren o bien de poner excusas para no tener encuentros sexuales.

Esto no funciona nunca. Es más, dejar que pase el tiempo solo empeora la situación, pues cuando empiezan a crearse los sentimientos de rechazo y de culpabilidad dentro de la pareja.

¿Qué deberías hacer si sientes que pierdes el deseo sexual?

pareja feliz cocinando

Si crees que la causa es física, acude inmediatamente al médico. Puede estés sufriendo un efecto secundario de alguna medicación, algún cambio hormonal o quizá una enfermedad que apenas está empezando a mostrar sus síntomas. Cuanto antes lo identifiques, antes podrás tratarte y recuperar tu deseo.

Si la causa es psicológica, prueba con estos trucos:

  • La comunicación con tu pareja es crucial. Si sientes que no te apetece tener relaciones sexuales, o estás teniendo problemas para encontrar el momento, háblalo. Es mucho mejor expresar estos sentimientos con claridad, que empezar a tener relaciones por compromiso y deseando acabar.
  • Mastúrbate. Despierta de nuevo esas sensaciones placenteras disfrutando de un momento a solas, conociéndote. Quizá descubras algo nuevo que quieres probar o alcanzar un orgasmo sola te lleve a querer otros pero en compañía.
  • Intenta relajarte. El estrés y el cansancio son factores muy importantes en la pérdida de deseo. Permítete momentos de relajación y diversión. Prueba con técnicas de meditación y respiración o puede que incluso un rato de evasión con un buen libro te ayude a despejarte.
  • No fuerces el sexo. Cuando las rutinas se imponen y la agenda se aprieta, sentimos casi una obligación de tener sexo en ese momento justo entre volver del trabajo y empezar a hacer la cena. Si no te apetece no lo hagas. Intenta improvisar, dejar que surja el momento y dejarte llevar.

Si nada de esto te funciona, puede que la causa psicológica sea más profunda, en cuyo caso deberías acudir a un especialista, bien por tu cuenta o a terapia de parejas.