Masajes eróticos: cómo y por qué

No hay forma más sencilla de dar un giro a tus relaciones sexuales que añadir un masaje erótico de vez en cuando. Son geniales para probar algo diferente pero no hace falta casi ningún accesorio (si no quieres).

¿Qué es un masaje erótico?

Un masaje erótico no se diferencia mucho de un masaje normal salvo en que nuestra intención no es relajarnos sino más bien todo lo contrario: excitarnos.

La intención es importante porque la transmitiremos a través de nuestro tacto. La idea es prestar más atención a las zonas erógenas de nuestra pareja, para ponerla a puntito de caramelo.

Puedes realizar el masaje erótico como juego previo, durante el sexo o incluso después.

Ojo: Zonas erógenas no significa “genitales”. Hay muchas otras partes del cuerpo que nos pueden producir excitación sexual y las tuyas no tienen por qué ser las mismas que las de tu pareja.

Los beneficios de los masajes eróticos

  • Sube la temperatura: Un masaje erótico es perfecto para poneros a tono porque involucra mucho tacto y mucha intención durante un largo rato. Tanto la persona que lo da como la que lo recibe se sentirá mucho más excitada.
  • Ayuda a conocer vuestros cuerpos: Con un masaje erótico pasaréis vuestros dedos por todo el cuerpo. Es inevitable que acabéis descubriendo todos esos puntos capaces de daros placer y aquellos que no os gusta que os toquen. Tomad buena nota porque os valdrán para el resto de vuestras relaciones con esa persona.
  • Facilita la comunicación de pareja: Un masaje erótico puede darse de muchas maneras y puede involucrar otros juegos que incluyan (o excluyan) más sentidos a parte del tacto. Para saber qué queréis hacer, qué queréis explorar y qué no, es necesario que habléis y os pongáis de acuerdo.
  • Mejora la conexión en la pareja: Los masajes eróticos son momentos muy relajados y muy íntimos que crean una conexión. En ese momento somos muy conscientes de que damos y recibimos placer, lo hacemos a conciencia y tomándonos nuestro tiempo.

Accesorios para dar masajes eróticos

Para dar un masaje erótico no hay mejor herramienta que tu propio cuerpo. De hecho, esto es lo único esencial. Todo lo demás es secundario. Pon todo tu empeño en hacer sentir placer con el tacto y ya tendrás la mitad del camino recorrido.

Para crear ambiente.

Si quieres currártelo mucho y sorprender a tu pareja puedes crear un ambiente erótico e íntimo bajando la luz, encendiendo algunas velas aromáticas y poniendo alguna lista de reproducción muy sexy. Nada de sonidos ambiente de los que ponen en los spas u os quedaréis dormidos.

Pétalos de rosa perfumados

Aceite de masaje

El aceite de masaje es un clásico para estos casos. Un buen aceite ayudará a que tus manos deslicen sobre la piel con más facilidad, evita la fricción y da una sensual sensación de humedad.

Los puedes encontrar con efecto calor y con aromas deliciosos e incluso comestibles.

Aceite de masaje efecto calor

Velas de masaje

Un dos en uno que merece la pena probar, sobretodo si te gustan los juegos con temperaturas. La vela de masaje deja un delicioso aroma, crea ambiente y cuando se derrite se puede derramar sobre la piel para usar como aceite y dar el masaje. (Con cuidado, no queremos quemaduras y acabar en urgencias).

Vela de masaje

Otros accesorios para dar masajes eróticos

Si quieres dar aún más importancia al detalle puedes incluir en el masaje otros juegos preliminares. Utiliza un antifaz para que tu pareja no sepa dónde vas a tocarla después. Juega con pinturas comestibles y dibuja sobre su cuerpo o proporciónale suaves caricias con una pluma. Imaginación al poder.

Pintura comestible sabor cereza

Cómo hacer un masaje erótico de 10

Puedes hacerlo de dos formas: O un masaje de cuerpo completo o concentrándote en zonas específicas.

Para hacer un masaje erótico de cuerpo completo:

Primero aplícate un poco de aceite en las palmas de las manos y paseálas lentamente desde el cuello hasta la base de los glúteos y vuelve a subir. Hazlo varias veces, despacio y procura no tocar la columna directamente.

Después, puedes centrarte en la espalda y el cuello, para que tu pareja se relaje. Intercala movimientos circulares de los dedos con movimientos desde dentro hacia fuera. Aprovecha para dejar caricias cerca del pecho, las orejas…

Puedes terminar por una zona más específica, como los glúteos y el interior de las piernas. Se trata de ir acercándose poco a poco a los genitales, sin llegar a tocarlos.

Masajes eróticos en zonas concretas:

Masaje erótico en la cabeza: Es más relajante que erótico pero siempre puedes incluir besos, caricias y lametones en el rostro para aumentar la temperatura. No hace falta usar aceite para dar este masaje. Desliza tus dedos arriba y abajo y ve aumentando y disminuyendo la presión. No te olvides de la frente, las orejas y la base del cuello.

Masaje erótico en la espalda y los glúteos: Este masaje es uno de los más placenteros porque es sensual y relajante a la vez. Lo mejor es que te coloques a la cabeza de tu pareja, que estará tumbada boca abajo. Desliza tus manos arriba y abajo desde los hombros hasta los glúteos. Utiliza diferentes movimientos y presiones. Una vez más, evita ejercer presión directamente sobre la columna. Los movimientos circulares en los glúteos son deliciosos y puedes aprovechar para rozar las zonas cercanas a los genitales.

Masaje erótico en el pecho: El pecho, los pezones y el vientre son zonas muy sensibles y un masaje en esa zona puede llegar a ser muy sensual. Puedes empezar con tus manos desde la cadera y subir poco a poco hasta el pecho. Repite este movimiento varias veces y después cubre los pechos o los pectorales con tus manos. Haz movimientos circulares alternando la dirección y la presión cada cierto tiempo y acércate poco a poco a los pezones.

 

Descubrirás que dar un masaje erótico es más intuitivo de lo que parece. Presta atención a la respiración de tu pareja y a sus reacciones, respeta sus límites y no te olvides de impregnar cada movimiento de sensualidad. La clave es disfrutar y tener ganas de hacer disfrutar.