Libido baja: Cómo recuperarla.

Una libido baja es uno de los problemas sexuales más comunes y por los que más se pregunta. Le puede pasar a cualquiera independientemente de su sexo, edad o identidad.

Hay muchas razones por las cuales puedes estar pasando por una época de deseo escaso o inexistente. La buena noticia es que puedes recuperarlo.

¿Qué es el deseo sexual?

Al contrario de lo que puedan hacernos pensar las películas, los libros o la ficción en general, el deseo sexual no es algo sencillo. Por lo general, no basta con dedicar una sola mirada o morderse el labio de forma sugerente para encenderse como una hoguera.

El deseo sexual es complejo, un impulso que tiene la función de hacer que queramos acercarnos a otras personas. Y no depende de un solo factor, con lo cual, es imposible crear una medicación o remedio mágico que funcione igual para todo el mundo.

Qué provoca el deseo sexual

Factores biológicos: El nivel de testosterona es uno de los principales factores biológicos. Tanto hombres como mujeres tienen testosterona, aunque en general los hombres tienen más. Los estrógenos y la progesterona también influyen en nuestra libido. Las mujeres sufren cambios hormonales más bruscos y frecuentes debido al ciclo menstrual, lo cual también afecta al deseo sexual.

Factores externos: Aquí entran en juego todos aquellos estímulos de cualquiera de los 5 sentidos que recibimos. Ciertos aromas que nos traen recuerdos de otras experiencias sexuales placenteras, caricias en los lugares y momentos adecuados o incluso la actitud de tu pareja o amante, son cosas que pueden afectar a la libido.

Factores psicológicos: Nuestras fantasías eróticas son algo muy poderoso a la hora de provocar deseo sexual. Así mismo, las expectativas que teníamos para encuentros eróticos pasados frente a la realidad, puede hacer que queramos repetir.

¿Por qué tengo la libido baja?

Si hay factores que despiertan nuestra libido, también hay otros muchos que pueden apagarla.

Factores físicos que apagan tu libido: Como hemos mencionado, el balance hormonal es un factor importante tanto en el aumento como en la escasez de deseo sexual. El consumo de ciertos medicamentos como por ejemplo las anticonceptivas (que son hormonas), pueden hacer que tu libido disminuya.

Otros factores como la falta de sueño o una alimentación pobre también tienen efectos negativos sobre nuestro deseo sexual.

La sequedad vaginal puede ser tanto causa como consecuencia de una libido baja. Si produces poca lubricación natural, las relaciones sexuales pueden ser incómodas o incluso dolorosas, lo cual reducirá tus ganas de tenerlas.

Factores psicológicos que reducen el deseo sexual: El estrés y la ansiedad son factores que reducen sensiblemente la libido y nuestras ganas de tener relaciones sexuales. También pueden influir negativamente recuerdos de relaciones pasadas que fueron insatisfactorias o fantasías eróticas que no creemos que podamos cumplir.

Factores de pareja: Cabe la posibilidad de que la reducción del deseo sexual venga dado por problemas en la pareja. Una intimidad de baja calidad, relaciones sexuales que no tienen en cuenta nuestras necesidades, una comunicación pobre o, incluso, algo tan básico como que nuestra pareja ya no nos resulta atractiva.

Qué hago para recuperar el deseo sexual

Hay etapas de la vida, como por ejemplo en la adolescencia o durante las primeras fases del enamoramientos, en los que el deseo sexual es muy intenso y hace falta muy poco para estimularlo.

Sin embargo estos momentos no duran para siempre y el deseo sexual deja de surgir con un solo roce. Las hormonas se estabilizan y las rutinas de la vida diaria empiezan a dar prioridad a otras cosas.

Muchas parejas cometen el error de pensar que están sufriendo una pérdida grave de deseo o que se ya no se sienten atraídas por su amante en absoluto, sólo porque ese cóctel hormonal se ha reducido y la libido está un poco más baja.

La verdad es que el deseo casi nunca surge porque sí. Como tantas otras cosas, hay que dedicarle trabajo y tiempo.

¿Cómo lo hacemos? Una forma muy eficaz de evitar que el deseo se pierda son las fantasías eróticas. Utilizar nuestra imaginación para crear una situación y un entorno en el que sentir pasión es muy útil para recuperar esa libido perdida. Escribir relatos eróticos manifestando esas fantasías te puede ayudar a visualizarlas.

Por supuesto la literatura y el cine eróticos también son métodos excelentes para empezar a entrenar nuestra mente para ser más sexual.

Algo que hemos dicho en artículos anteriores es que el deseo llama a más deseo. Como el sexo no es una “actividad vital”, tu cuerpo no te va avisar de que tienes que hacerlo para no morir. Si no se lo das, se acostumbra y ya está. Así que tienes que salir tú a buscar el deseo sexual. Recuerda que la masturbación cuenta y mucho para estimular y reavivar la libido.

Si tu escasez de libido está originada por problemas con tu pareja, nuestra mejor recomendación es que busquéis ayuda profesional. La terapia de pareja puede ayudaros a encontrar mejores formas de comunicaros y proporciona un espacio seguro para que habléis vuestras inseguridades e insatisfacciones con un mediador imparcial de por medio.

Si crees que no es para tanto, podéis probar a incluir pequeñas insinuaciones y gestos eróticos en vuestro día a día. Encontrad momentos para estar juntos con tranquilidad para mimaros y recuperar vuestra intimidad.

En resumen, si tu libido se ha reducido o apagado, hay mucho que puedes hacer por recuperarla pero esperar a que llegue a ti como una musa de la inspiración erótica, no es una solución.