El Gatillazo: Por qué sucede y qué hacer

Sufrir un gatillazo es uno de los peores miedos en el ámbito sexual de muchos hombres. Este suceso es frecuente tema para bromas y ataques a la virilidad y se asocia comúnmente a una incapacidad de dar placer.

Lo cierto es que es un tema que sigue causando graves problemas psicológicos a los hombres que lo han sufrido más de vez. Estas ideas prehistóricas asociadas al gatillazo pueden causar problemas de ansiedad, inseguridad e incluso una auténtica pérdida de deseo e interés por el sexo.

Si tienen lugar más de una vez con la misma pareja, también puede afectar a la otra parte, que puede empezar a sentir que ya no es deseada o que le están siendo infiel.

 

¿Es lo mismo el gatillazo que la disfunción eréctil?

No. Algo que hay que tener muy en cuenta es que el gatillazo es algo momentáneo y ocasional mientras que la disfunción eréctil es una incapacidad persistente de conseguir o mantener una erección y necesita tratamiento de especialistas. 

Tener uno o varios gatillazos no es lo mismo que tener disfunción eréctil porque, como vamos a ver un poco más abajo, tienen causas diferentes.        

¿Por qué sucede el gatillazo?  

Hay varias razones por las que un hombre puede sufrir un gatillazo:

Principalmente, el estrés. Ya sea por causa del trabajo, situaciones familiares, preocupaciones económicas o cualquier otro factor que pueda estar generando una situación de estrés. Si tu cabeza está a otras cosas, es normal que no se rinda ahí abajo.

La obcecación por hacer que el encuentro sexual sea “increíble”, “impresionante”, “lo mejor que hayas sentido”, “de película” y otra sarta de calificaciones que en realidad no convencen a nadie, es otra causa común del gatillazo. Pensar menos en el después y más en el ahora suele ser muy efectivo a la hora de tener sexo del que de verdad da que hablar.

yoda percibo mucho miedo en ti

Estar bajo los efectos del alcohol. aunque haga que te olvides de todas tus vergüenzas, no ayuda al rendimiento de tu partes íntimas, a pesar de que la cultura popular se empeñe en hacerte creer lo contrario. Lo normal es que si has bebido unas cuantas cervezas de más, a tu amigo de abajo le cueste un poco más ponerse en marcha.

Ser consumidor frecuente de tabaco o drogas (ya sean blandas o duras) definitivamente no es lo mejor que puedes hacer por tu rendimiento sexual. Ni por tu nada, la verdad, pero ese tema ya no nos concierne.

Mi pareja ha tenido un gatillazo ¿qué hago?

Como ya hemos dicho, un gatillazo es algo muy, muy común y lo más probable es que suceda por lo menos una vez a lo largo de tu vida.

Qué NO debes hacer en caso de gatillazo:

Lo primero que tienes que hacer si se da la situación es no dejar que cunda el pánico. No te pongas nerviosa/o porque lo más probable es que ya se esté poniendo él suficientemente nervioso por los dos.

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No intentes tranquilizarlo diciéndole que no pasa nada, porque puede interpretarlo como que sientes lástima por él y además, contribuyes a darle importancia al asunto.

No te pongas pesimista. Si no es la primera vez que pasa, intenta evitar pensar que el problema eres tú, que ya no le excitas, que ha encontrado otra persona que le satisface más o incluso que vuestra relación se va a pique como el portaaviones.

Qué SÍ puedes hacer:

Dialoga. No nos cansaremos nunca de repetir lo importante que es comunicarse con tu pareja. CON PALABRAS. A lo mejor en el fondo no le apetecía pero ha cedido porque a ti te apetecía mucho y estabas demasiado irresistible para decirte que no. A lo mejor está muy cansado. A lo mejor tiene otro millón de cosas en la cabeza y no es capaz de concentrarse. Sea lo que sea, lo averiguarás hablando con él y no dándole más vueltas en tu cabeza que si fueses una centrifugadora.

Si es nerviosismo o estrés, podéis probar a hacer ejercicios de respiración juntos, marcando un ritmo pausado y profundo para aclarar la mente y tranquilizaros.

Los masajes con aceites de olores y sabores son a la vez eróticos y relajantes así que no dudes en empapar tus manos y demostrar todas tus habilidades como masajista con final feliz.

gatitos dándose un masaje

Sigue jugando y lleva el placer hacia ti. Sin buscar la erección, para que se de cuenta de que hay otras mil formas de tenerte feliz y satisfecha sin necesidad de penetrarte. Quitarle importancia a la erección y a la penetración aliviará ese sentimiento de culpabilidad y de pérdida de virilidad.

Esta puede ser una gran ocasión para echar mano de uno de esos juguetes eróticos que tenéis en el cajón privilegiado de la mesilla de noche. Varas de masaje, estimuladores de clítoris, vibradores... cualquiera es bienvenido para que terminéis la experiencia de la mejor forma posible: con uno (o más) orgasmos.

 

Como veis, el gatillazo no es nada del otro mundo ni una razón para ponerse a pensar en lo peor. Tomáoslo con calma y naturalidad y seguramente no tendréis que volver a preocuparos. Eso sí, si empieza a suceder con demasiada frecuencia, planteaos acudir a un médico especialista.