Diferencias entre el porno y la realidad

Es una conversación frecuente la de que los jóvenes aprenden sexo con el porno. No es raro ver en películas, series de televisión o libros, a jóvenes adolescentes que se preparan para su primer encuentro sexual viendo porno en internet.

Ante una educación sexual oficial muy escasa, la mayoría de las personas, especialmente los hombres, pasan a la adultez tratando de imitar en la vida real las conductas y prácticas sexuales que ven en el porno. Y esto sólo puede llevar a una vida sexual muy decepcionante.

La verdad es que el sexo en el porno y el sexo en la vida real tienen muy poquito ver, lo cual causa frustración, inseguridad e incluso accidentes.

No aprendes a conducir viendo las películas de Fast&Furious, no sabes medicina por ver Anatomía de Grey, ni aprendes a ser abogado con Cómo Defender a un Asesino. ¿Entonces por qué crees que puedes aprender sexo viendo porno?

Estas son las principales diferencias entre el sexo en el porno y el sexo en la realidad.

Diferencias entre el sexo en el porno y la realidad.

Lo principal que debemos recordar cuando vemos porno es esto:

  • El porno es cine. Ningún adulto en plenas facultades cree que lo que sucede en una película es real. Somos conscientes de que lo que vemos en la pantalla es una exageración o incluso una mentira. Pero cuando vemos porno, de pronto esa distinción entre ficción y realidad se nos olvida. ¿Por qué? Ver películas no es malo. Lo importante es no utilizarlas como fuente de información fiable y de conocimiento. Haz lo mismo con el porno. Puede darte ideas para probar cosas, pero no debes asumir que lo que ves se aplica a la realidad.
  • El porno no es orgánico. No. Ni siquiera el amateur. Desde el momento en el que se decide encender una cámara lo que se te va a mostrar está planificado y sesgado. Hay un guión que los actores siguen, un director dando instrucciones, dictando los ángulos desde los que se te va a ver. Las posturas no son naturales sino que están pensadas para exponer de la forma más adecuada aquello que se quiere mostrar.

Cuando se trata de diferencias más particulares, esto es todo lo que debes saber qué diferencia al porno de la realidad:

Diferencias respecto a las personas.

Estás viendo actores. Los actores son profesionales. Eso significa que no solo su aspecto físico no es representativo de la realidad sino que su capacidad de aguante, su fuerza, sus gustos y sus reacciones también son mentira.

  • No existe un prototipo de genitales “normales”. Los órganos genitales vienen en todas las tonalidades, tamaños, formas, direcciones y con cientos de pequeñas particularidades (pecas, manchas de nacimiento, más o menos vello, zonas más o menos dilatadas, etc)
  • Mientras que en el porno el vello corporal brilla por su ausencia, el 65% de las mujeres y el 85% de los hombres no se depilan el vello púbico. Depilarse con cera es doloroso, hacerlo con láser es muy caro y quitarlo con cuchilla suele producir picazón e irritaciones. Tenlo en cuenta antes de exigirle a nadie que se lo quite.
  • Las vulvas reales tienen diferentes formas y tamaños. Los labios menores pueden ser más grandes o más pequeños e incluso desiguales.
  • Si bien un pene de tamaño medio en la vida real tiene unos 13 cm en erección, la media de los actores porno está en los 20 cm. ¿Comparas tu altura con la de un jugador de baloncesto? ¿No? Pues eso.
  • El porno tradicional tiende a reducir a las personas a fetiches. Las mujeres son tratadas como muñecas hinchables y los hombres como máquinas sexuales insaciables y violentas.

Respecto a la prácticas

Lo repetimos una vez más para que cale bien hondo: lo que estás viendo no es real. Es la idea reducida y sesgada de lo que algún director y productor cree que los hombres quieren del sexo. 

  • En el porno, el sexo que se practica suele estar teñido de violencia: Penetraciones rápidas y bruscas, azotes, sujetar por el cuello o las muñecas con fuerza, empujones para poner en una posición o en otra… Pero en la vida real, no hay mucha gente a la que le guste que la traten así. No todas las mujeres disfrutan cuando les dan azotes, les agarran la cara, les meten los dedos en la boca, les escupen o las asfixian. De hecho, si aún os estáis conociendo, lo más probable es que no quiera volver a saber nada de ti si la tratas así sin preguntar antes.
  • Así mismo, la violencia verbal no es tan apreciada en la vida real como lo es en el porno. Que en plena faena insultes a tu pareja, la llames “puta” o “zorra” o adjetivos similares, tiene más probabilidades de cortar el rollo que de aumentar la excitación. ¿No te lo ha pedido? No lo hagas.
  • Cuando ves una película porno, los gemidos y los gritos exagerados son señal de lo mucho que está disfrutando la mujer. Pero en la vida real, ni el volumen ni la cantidad de los sonidos suele ser así. Estamos acostumbrados a disfrutar en silencio para que nadie sepa lo que hacemos, así que no debes tomarte los gemidos discretos o su ausencia como una mala señal.
  • El sexo anal no es tan fácil ni tan fluido como en el porno: El sexo anal es una practica que requiere mucho tiempo de preparación y práctica. Hay que ir despacio, sabiendo lo que se hace y especialmente si es la primera vez, empezar a dilatar usando juguetes y accesorios incluso días antes. Los actores y actrices porno no son principiantes y se han preparado para ello.
  • También relacionado con el sexo anal, en el porno, los actores pasan de un orificio a otro como si nada y sin ningún tipo de higiene ni precaución. Esto es peligrosísimo en la vida real. JAMÁS debes pasar de un orificio a otro (ano, vagina, boca) sin cambiar de preservativo en medio y sin higienizar la zona con agua y jabón. Tomarse el porno como una referencia real es la forma más fácil y efectiva de pillar una infección de transmisión sexual y de cualquier otro tipo.
  • En el porno tradicional, la principal forma de estimulación es la penetración vaginal rápida y con embestidas fuertes y bruscas. Estos es suficiente para que la mujer se deshaga en gemidos de placer y orgasmos que se escuchan por toda la manzana. En la vida real, la inmensa mayoría de las mujeres no llega al orgasmo si no se les estimula el clítoris. El clítoris es el órgano del placer, no la vagina. Y el porno tradicional, no te enseña a estimularlo.
  • De acuerdo a varias encuestas, la mayoría de las mujeres no disfruta especialmente cuando su pareja eyacula sobre alguna parte de su cuerpo. En el porno es muy común que una mujer reciba la eyaculación en la cara, entre los pechos, sobre el estómago o que se la trague tras una felación. Pero si preguntas, a la mayoría de mujeres en la vida real, esto les parece, como mínimo, incómodo y desagradable.
  • Sin arcada no hay mamada. Para empezar esta frase es muy desagradable y demuestra 0 respeto por tu pareja y su comodidad durante el sexo. Además, no es muy común que una mujer tenga la capacidad de meter en su boca un pene erecto de tamaño medio desde la punta hasta su base y encima moverse con la misma velocidad y fuerza que con una penetración. Noticia de ultima hora: El sexo oral se disfruta mucho más cuando se hace poco a poco, jugando con la lengua y las diferentes sensaciones, en lugar de tratarlo como otra forma de penetración violenta más.
  • El porno tradicional utiliza el sexo lésbico como recurso para excitar a hombres. Pero ¿sabes qué? Que en la vida real, las lesbianas no están ahí para ponerte cachondo a ti. Sólo les interesa tener relaciones con otras mujeres, tú no entras en la ecuación por ninguna parte. Así mismo, no todas las mujeres heterosexuales han sentido el impulso alguna vez de “experimentar” con otras mujeres. Así que la fantasía de las “fiestas de pijamas” es solo eso. Una fantasía.
  • Igualmente, los tríos espontáneos en la vida real son mucho menos frecuentes que en el porno. Hacer un trío suele requerir planificación, decidir quienes van a participar y definir lo que se quiere hacer y cuales son los límites. Y la recomendación general es que por lo menos una de las personas sea un desconocido. Es decir, que no te lo vas a montar con tu novia y su mejor amiga y mucho menos con tu novia y su hermana o su prima. (Eso es incesto, por cierto).
  • En el porno, todo va muy rápido. Llegas a casa, te cruzas con la otra persona y hala, ya estás a cuatro patas o apoyada contra el sofá. En la vida real, las mujeres necesitan entre 10 y 12 minutos para excitarse y calentar motores y muchos hombres también necesitan al menos un poco de juego previo antes de estar listos para la acción. Pero y los rapíditos? eso es otra historia y puedes leer cómo sacarles el máximo partido haciendo click.
  • Eso de que un hombre dure cuarenta minutos recibiendo estimulación directa y de todas las formas posibles es más falso que los unicornios y los dragones juntos. Recuerda que el cine porno es cine. Hay cortes de cámara, cambios de plano, etc y todo eso va con pausas en medio. En la vida real, la media de eyaculación de los hombres está en los cinco minutos y las mujeres en los veinte, siempre y cuando haya estimulación del clítoris.

Como puedes comprobar, hay muchísimas diferencias entre el porno y la realidad.

La clave para hacer estas distinciones está en la educación sexual. Ser conscientes de que el porno es una versión exagerada y sesgada del sexo en la vida real.

El sexo en la vida real lleva mucho tiempo. Mucho tiempo de exploración de nuestros propios cuerpos, de lo que nos da placer y lo que nos causa rechazo. El sexo de verdad, el divertido, el que merece la pena, es aquel que cuando ha acabado te deja solo con buenas sensaciones: Sin culpabilidad, sin remordimientos, sin dudas, sin preguntas. Sólo “eso ha estado genial, estaría bien repetirlo alguna vez”. Y para conseguir esto, lo más fácil es preguntar qué es lo que le gusta a la otra persona, en lugar de asumir que eres un experto.