Cómo tener sexo anal sin morir en el intento

El sexo anal es una experiencia que llama tanto la atención como causa rechazo. Hay personas que la asocian exclusivamente a la homosexualidad, a los juegos de dominación y sumisión o, directamente, a la incomodidad y al dolor.

No os vamos a mentir, el sexo anal no es lo más fácil de mundo. Pero si se hace bien, es muy placentero, para ambas partes.

Puede que sintáis curiosidad por probarlo y no sepáis muy bien por dónde empezar. O a lo mejor sí lo habéis probado pero fue un desastre y no os gusto. Sea cual sea el caso, nos gustaría que le dieseis una oportunidad. Si seguís estos consejos, no tenéis nada que temer.

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Antes de empezar.

No hay nada como estar perfectamente preparado para una ocasión para dejar los nervios a un lado y centrarse en disfrutar al máximo. Estás son algunas de las cosillas que tienes que tener en cuenta antes de aventurarte en el terreno del sexo anal.

Olvídate del porno y el cine

En el ámbito del sexo, estos dos medios dejan mucho que desear en cuanto a enseñanzas reales. Estamos demasiado acostumbrados a ver el sexo anal como una muestra de dominación de una persona sobre otra. Hacerlo por detrás y sin mirar a los ojos es la postura a la que más se recurre en las escenas de violaciones, abusos y de dominación. A veces incluso como moneda de cambio “si haces esto por mi, te dejo entrar por la puerta trasera”.

Todo esto provoca prejuicios y mitos que hace que tengamos reparos a la hora de probar el sexo anal e incluso que lo rechacemos sin pensarlo dos veces.

Olvídate de lo que el cine y el porno te han contado sobre el sexo anal. Es una experiencia como otra cualquiera y puede ser tan íntima, romántica y placentera como las demás.

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Higiene

Es una preocupación común y causa incomodidad pensar en los posibles “efectos secundarios” de la penetración anal o en “dejar rastros”. Por eso os sugerimos que no planteéis el sexo anal como algo espontáneo. Planeadlo con antelación para que podáis lavaros e higienizaros hasta que os sintáis cómodos.

Las duchas anales previas al acto sexual son una buena opción si se quiere practicar la penetración anal sin miedo a sufrir “accidentes”. Pero no abuses de su uso porque pueden acabar causando irritaciones y otras incomodidades innecesarias.

Lubricación

Debéis tener esto muy, muy en cuenta. El ano no lubrica de forma natural. Da igual lo cachondos que os sintáis, no importa lo cerca que estéis del orgasmo. Tened siempre a mano un lubricante especializado para penetración anal.

Estos lubricantes son más densos, tienen una mayor duración y muchos cuentan con componentes extra que ayudan a la dilatación o relajación del ano. Descubriréis que todo es mucho más cómodo y mucho más fácil si elegís un buen lubricante.

Grace y Frankie lubricant

Protección

Usar un preservativo es esencial por no decir obligatorio. Aunque no podáis quedaros embarazados utilizando la vía trasera, recordad que esta entrada es muy susceptible a la transmisión de bacterias, virus, etc, si no usáis la protección adecuada.

Ni que decir tiene que si cambias a la penetración vaginal inmediatamente después de haber probado la anal, (si, incluso si solo ha sido “la puntita”) tenéis que cambiar el condón usado por uno nuevo, aunque no hayáis eyaculado.

mujer comprando muchos condones

Si no usáis condón (cosa que no recomendamos en absoluto), tendréis que pasar por el baño para lavaros bien con agua y jabón antes de cambiar a la penetración vaginal.

Manos a la obra

Ahora que os sentís cómodos, limpios y preparados, ha llegado el momento de probar la penetración anal.

Probar a solas

Es importante probar cuando se está a solas. Cuando os estéis masturbando, animaos a estimular suavemente el ano con la punta de los dedos. Empezando acariciando el exterior y despacito y con buena letra intentad introducir un dedo. Primero solo un poco y luego id profundizando un poco más.

Cuando tengáis algo más de confianza, podéis ayudaros de juguetes eróticos como plugs anales.

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Tanteo en pareja

Esto mismo que habéis hecho vosotros solos, podéis hacerlo en pareja. No hace falta que os lancéis de cabeza a probar el sexo anal ni que ese sea vuestro objetivo. Simplemente limitaos a explorar esa zona con suavidad, durante vuestros encuentros sexuales de siempre.

De esta manera, os conoceréis mejor y tendréis una idea más clara de qué os molesta y qué os resulta placentero sin tener la presión de llegar hasta el final con la penetración anal.

Los juguetes también son bienvenidos en esta fase.

Con tranquilidad

Cuando os hayáis decidido del todo a probar el sexo anal, tenéis que hacerlo con calma. Si estáis muy, muy calientes, valorad la posibilidad de dejarlo para otro rato.

Empezad utilizando los dedos (recordad usar siempre el lubricante), acariciando e introduciendo un dedo a poca profundidad y poco a poco. Después, cuando el ano esté relajado y algo más dilatado, podéis pasar a la penetración con el pene.

Si empezáis y veis que os gusta, reprimid el impulso de aumentar la intensidad muy rápido. Continuad un buen rato a un ritmo calmado y controlado, para evitar haceros daño o causaros molestias.

perezoso sonriendo

Algunas posturas para empezar con el sexo anal

Cuando pensáis en sexo anal seguramente estáis pensando en la postura del perrito por defecto, pero hay otras opciones mucho mejores si sois principiantes.

Recordad que el sexo anal es, por regla general, más placentero para los hombres que para las mujeres, puesto que el punto P es exclusivo masculino y el clítoris no se alcanza interiormente con la penetración anal.

El misionero

El misionero, repudiado por su mala fama de aburrido y típico, es una postura sexual muy apropiada para el sexo anal de principiantes. El ángulo de penetración es menor, por lo que no podréis profundizar tanto, pero sí lo suficiente como para que sea placentero. Además, es muy cómoda para ambas partes y permite estimular el clítoris al mismo tiempo.

sexo anal postura misionero

La rana

Una de las personas se tumba boca abajo sobre la cama y abre ligeramente las piernas. Esta posición también es muy cómoda. Permite una penetración anal algo superior al misionero y también facilita la estimulación clitorial.

La cucharita

Esta posición es perfecta para el sexo anal y además destruye el mito del que esta forma de penetración no es tierna ni romántica.

Ideal para estimular el clítoris a la vez que se produce la penetración, aunque tendréis que empezar a controlar un poco mejor el equilibrio y el ritmo.

sexo anal postura cucharita

¿Por qué no recomendamos el perrito para empezar en el sexo anal?

El perrito es una postura bastante incómoda para la persona que se encuentra a cuatro patas. Y si se trata de una mujer, las posibilidades de recibir estimulación clitoriana son bastante reducidas.

Por si fuera poco, la penetración anal en el perrito puede llegar a ser bastante profunda y si no tenéis experiencia, es fácil que la intensidad se descontrole y acabe siendo más molesto que placentero.

Mejor empezar por posturas más sencillas, cómodas para ambos y que permitan la estimulación del clítoris con facilidad y luego ya iréis escalando puestos de maestría anal.

 

Esperamos que esta pequeña guía os haya motivado para probar (o volver a probar) el sexo anal y que lo disfrutéis mucho. 

Hasta la próxima, diablillos y diablillas.