Cómo innovar el misionero

Al pensar en la postura sexual del misionero, mucha gente pone los ojos en blanco. La postura típica, la que hace todo el mundo, es aburrida, es para conservadores y reprimidos…

¿Peeerdoooonaaaa?

El misionero es, de hecho, una de las posturas más populares y que más se utiliza, pero no por eso tiene que ser aburrida ni tienes que hacerla siempre de la misma forma.

Es una postura muy íntima, cómoda y apasionada, porque permite que os miréis a los ojos, que os beséis y acariciéis con facilidad por todo el cuerpo. Vale, no es la más indicada para estimular el clítoris, pero tampoco es la peor. El hecho de que estéis frente a frente también es bueno para que podáis identificar las señales de placer o disgusto de vuestra pareja.

Cómo Innovar en el Misionero

1.- Arriba esa pelvis

Este truco es tan sencillo que te parecerá mentira que no se te haya ocurrido antes. Consiste únicamente en utilizar una almohada o cojín en la lumbar de la persona que está acostada boca arriba para que la zona de la pelvis esté un poco más elevada. Esto facilita la estimulación del Punto G. Si te sientes atlética, puedes prescindir del cojín, flexionar las rodillas y tirar hacia arriba tu misma.

2.- Con las rodillas dobladas.

Para conseguir una penetración mucho más profunda, la persona que está tumbada boca arriba flexiona las rodillas y las apoya contra el pecho de su pareja, en una especie de posición fetal.

3.- Piernas para qué os quiero.

Tan fácil como rodear su cadera con tus piernas en lugar de dejarlas a los lados. Hacer este gesto eleva la pelvis, facilita la penetración y te da un mayor control sobre el movimiento, la velocidad, etc. Si además tu pareja se tumba del todo sobre ti, todo vuestro cuerpo estará en contacto directo, aumentando la excitación.

¿Demasiado para principiantes? Probad de esta otra forma: Cuando te hayas enganchado a su cadera, tu pareja se arrodilla entre tus piernas, y tu elevas las caderas en el aire, haciendo fuerza con los brazos para mantenerte por encima de la cama. Aviso: Hay que estar fuerte para hacerlo así.

4. Mueve tus caderas🎶

Cuando todo vaya mal o cuando todo vaya bien. Si estás tumbada debajo, puedes aprovechar para mover tus caderas en círculos en ambas direcciones, a diferentes velocidades, con más o menos intensidad… Nadie dice que tengas que quedarte como una estrella de mar inmóvil y dejarte hacer. Los movimientos de caderas ayudan a estimular el clítoris rozándolo contra el pubis de tu pareja.

5.- Con las piernas cerradas.

Esta es una variante que requiere un poco más de técnica y sobretodo mucha, mucha lubricación pero que merece la pena porque da mucho placer para ambos. Podéis ayudaros de un buen lubricante si os hace falta.

Empezáis la penetración de forma habitual con la persona que está abajo rodeando con sus piernas el cuerpo de la persona que está arriba. El truco está en, si dejar de penetrar en ningún momento, meter las piernas de la persona penetrada entre las de su pareja, de forma que éstas quedan cerradas y estiradas.

¿Por qué es tan guay? Porque hacer esto contrae las paredes vaginales, aumenta la sensibilidad del pene y permite una mayor estimulación del clítoris. ¡Tenéis que probarla!

6.- ¡Juguetes!

Como hemos comentado antes, la posición del misionero no es la más ideal para estimular el clítoris. Pero no hace falta hacer virguerías con las caderas y las piernas para encontrar esa estimulación extra. Un buen anillo vibrador o un vibrador coital para parejas, pueden multiplicar el placer que sentís practicando esta postura sin renunciar a la comodidad ni la intimidad. romántica.

         

 

Ahora que ya sabéis cómo innovar el misionero ¿a que lo véis con otros ojos? Probad todas las variantes y no dudéis en contarnos cuál es vuestra favorita y por qué.