Cómo cuidar de tu vagina

Tu vagina es maravillosa y hace muchísimas cosas por ti. Cuídala como se merece.

Lo escucharás y leerás en todas partes: Para tener una vida sexual satisfactoria, hay que cuidar la higiene íntima. Y tú, que eres muy limpia y aseada y te enjabonas muy bien tus partes privadas, habrás pensado que con eso basta para tener una vagina feliz.

Pues resulta que no.

Nuestras vaginas son una parte de nuestro cuerpo que proporcionan muchas alegrías pero que también requieren un trato cariñoso y cuidado para estar al 100%. Las características específicas de esta zona hacen que sea algo delicada y que requiera, por lo tanto, especial atención por nuestra parte si queremos que sigan haciéndonos muy felices.

Hoy re explicamos algunos consejos sobre cómo cuidar de tu vagina para que sea una vagina feliz. 

La Higiene de tu Vagina

Si no lo haces ya, deberías limpiar tu vagina con un jabón neutro para evitar alterar el pH y las mucosas genitales. Son diferentes a los del resto de tu cuerpo y, por lo tanto, necesitan cuidados diferentes.

Evita también usar esponjas y límpiate con las manos para evitar pasar gérmenes que se hayan podido acumular en las fibras de la esponja.

Durante los días de menstruación, deberías asear tu zona genital de esta forma un par de veces al día y también antes y después de tener relaciones sexuales (como mínimo después, ya sabemos que el antes es más complicado si te ha dado un calentón).

Olvídate de los desodorantes íntimos tanto como puedas porque pueden causar irritación y reacciones alérgicas. Si notas que tu vagina huele mal con demasiada frecuencia o fuerza, acude a tu ginecólogo/a porque podrías tener alguna infección.

La Ropa Interior Ideal

Nada le produce más satisfacción a tu vagina que que las tapes con ropa interior de algodón. Este tipo de tejido permite la transpiración y evita que se genere humedad, la cual crea un entorno perfecto para que crezcan gérmenes y bacterias.

Ni que decir tiene que tu ropa interior debe estar bien limpia cuando te la pongas nueva por la mañana. Lávala con productos suaves y asegúrate de que esté bien aclarada y sin restos de jabón ni suavizante.

A todas nos gusta sentir ese extra de sensualidad que nos proporciona la ropa interior sexy y bonita, pero si puedes evitar llevar tangas a diario y ropa muy ajustada, mejor que mejor para tu vagina. ¡Ojo! No queremos decir que tengas que llevar bragas de abuela el resto de tu vida (a no ser que te gusten, claro). Antetodo, lo que lleves tiene que hacerte sentir bien.

Depilación Brasileña y Hollywoodiense

Cómo llevar tu vello púbico es decisión tuya y sólo tuya. Pero si eres de las que les gusta llevarlo recortadico, parcialmente rasurado o totalmente rasurado, hazlo con cuidado y mucho cariño. Recuerda que cualquier corte, por pequeño que sea, es susceptible de infectarse y que tu pubis y tu vulva son zonas que pasan mucho tiempo cubiertas y rozando con telas.

Si es así como te gusta llevar el vello púbico siempre, nuestra sugerencia es que optes por la depilación láser definitiva. A largo plazo, te ahorrará problemas y riesgos.

Tu ginecóloga es tu amiga

O ginecólogo, da igual. Ante cualquier señal de que algo no ande bien por ahí abajo, acude al médico para salir de dudas. Es mejor prevenir que curar y, como decimos, es una zona muy sensible y propensa a infecciones.

Algunas señales a las que deberías estar atenta para acudir al ginecólogo son:

  • Cambios en el olor, el color o la cantidad de flujo vaginal.
  • Picores o rojeces en la vagina.
  • Sangre entre regla y regla o después de las relaciones sexuales.
  • Bultos o protuberancias en la vagina.
  • Si durante las relaciones sexuales sientes dolor anormal.

Algunos cuidados extra que puedes seguir son, por ejemplo, comenzar una rutina de ejercicios kegel para tonificar y fortalecer tu suelo pélvico. Esto evitará que tu vagina envejezca prematuramente y te ahorrará muchos problemas futuros.

Llevar una buena alimentación y evitar en la medida de lo posible los cambios bruscos de peso también ayudará a mantener la buena salud de los músculos de alrededor de la vagina y sus barreras naturales contra infecciones.

 

Como puedes ver, cuidar de tu vagina incluye muchas más cosas que ser aseada, pero si sigues estas recomendaciones, te garantizamos que tendrás una vagina muy feliz.