Ansiosexualidad: Cómo afecta la ansiedad al sexo

Sabemos que entre los muchos beneficios del sexo está el de aliviar el estrés. Las hormonas que se liberan durante la actividad sexual así como la contracción y relajación de los músculos contribuyen a esa sensación de alivio y serenidad que tanta falta nos hace a veces.

Sin embargo, ¿Qué pasa si el sexo es lo que causa nuestra ansiedad?

Qué es la ansiosexualidad

La ansiedad no es sino una respuesta de nuestro cuerpo ante algo que puede suponer un peligro. Pero esta respuesta natural se convierte en un trastorno cuando nuestro cerebro empieza a interpretar situaciones comunes y diarias como peligrosas, causando un estrés constante e innecesario.

El trastorno de ansiedad es un problema muy común en la actualidad y sí, también puede afectar a las relaciones sexuales.

La ansiosexualidad consiste en la represión del deseo sexual por asociarlo con esa sensación de ansiedad. En otras palabras, la sola idea de tener sexo nos produce ansiedad.

Dentro de este término también se encuentran las personas cuyo deseo sexual se ha visto muy reducido o ha desaparecido por culpa del estrés.

Cuáles son las causas de la ansiosexualidad

Hay muchísimas razones por las que puede aparecer la ansiosexualidad.

Exceso de estrés o ansiedad por causas externas

Las hormonas del estrés hacen que los vasos sanguíneos se estrechen y aumentan los niveles de cortisol. Esto puede afectar tanto al deseo como a la capacidad de tener erecciones y orgasmos. Este tipo de ansiedad hace que la persona que la sufre evite incluso las fantasías eróticas y que intenten reducir el tiempo de los encuentros eróticos al máximo para terminar cuanto antes y pasar a otra cosa. El origen de la ansiedad está en otra parte (el trabajo, la situación económica o familiar, etc) pero acaba afectando a la vida sexual porque la persona siente que “no tiene ni tiempo ni ganas”.

Ansiedad producida por algún trastorno físico

Las personas que sufren trastornos físicos como por ejemplo vaginismo, anorgasmia o eyaculación precoz pueden acabar asociando el encuentro sexual con sentimientos desagradables como la incomodidad, el dolor o incluso la vergüenza. Esta asociación puede llevar a que pensar en tener sexo pase a ser una causa de ansiedad porque no se hace una relación de sentimientos positivos sino negativos.

Educación sexual insuficiente

Este es un problema que afecta a más gente de la que nos gusta reconocer. Algunas personas siguen asociando el sexo con algo prohibido, sucio o incluso peligroso. Algo que tiene que hacerse de una forma muy concreta con un propósito muy específico que desde luego no debería disfrutarse. Es normal, si crees que estás haciendo algo malo, que la sola idea de tener relaciones sexuales te cause estrés o ansiedad.

Baja autoestima sexual

La baja autoestima sexual también tiene muchas causas. Desde malas experiencias anteriores hasta una percepción negativa de nuestro propio cuerpo pasando por la falta de confianza en nuestras habilidades eróticas y el desconocimiento de nuestro cuerpo. Todo esto puede afectar a nuestra autoestima sexual y por lo tanto afectar a nuestros sentimientos cuando anticipamos el encuentro erótico.

Qué puedo hacer para evitar la ansiosexualidad

No siempre podrás evitar sentir ansiedad pero si puedes poner en práctica algunos buenos hábitos que te ayudarán a que esta sensación no tome el control de tu vida sexual.

Dedica tiempo a conocer tu cuerpo y tus gustos sexuales.

Conocer y aceptar tu cuerpo así como aquello que más te hace disfrutar, mejorará tu autoestima y tu confianza a la hora de tener relaciones sexuales. Mastúrbate probando diferentes técnicas, utiliza juguetes sexuales y no tengas miedo ni vergüenza de plantarte delante de un espejo y mirar tus genitales hasta que los conozcas como la palma de tu mano. Cuanto más te conozcas, más confianza y más seguridad sentirás y por lo tanto más disfrutarás.

Trabaja el deseo con tu pareja.

Los juegos preliminares pueden ayudar a aliviar ese estrés provocado por los encuentros eróticos. Y ten en cuenta que puedes alargarlos todo lo que quieras, días incluso. No huyas de las caricias, de los besos y de las muestras de afecto: No tienen por qué significar un encuentro sexual inmediato.

No te saltes las revisiones médicas.

Si hay algún problema físico que está causando tu malestar, lo mejor es detectarlo cuanto antes para que lo puedas tratar. La relaciones sexuales NO deberían ser dolorosas.

Busca ayuda de un sexólogo profesional.

Es importante distinguir cuándo necesitas pedir ayuda. Tus necesidades no tienen por qué ser las mismas que las de otras personas y eso sólo puede valorarlo un profesional que conozca tu caso y tu situación. No tengas miedo ni vergüenza de acudir a terapia si la ansiedad está perturbando gravemente tus relaciones con otras personas y contigo misma/o.

 

Al final, la ansiosexualidad es común pero por lo general es o un problema pasajero o tratable con la guía de un experto.