8 Mitos del Amor Romántico

La idea que tenemos del amor romántico a hecho mucho daño. Cuando vemos una película o leemos un libro romántico, siempre llegamos a un final feliz. La pareja están juntos por fin y el amor ha triunfado sobre todas las cosas. Es una idea muy bonita, pero a la vez muy poco realista.

La verdad es que los cuentos, el cine, la literatura e incluso la música, nos dan a entender ciertas ideas sobre el amor y las relaciones que ni son ciertas ni garantizan el éxito de una pareja. De hecho, algunas de estas ideas son incluso perjudiciales para tener una relación sana.

Hoy queremos explorar algunas de estas ideas, que llamamos mitos del amor romántico, y por qué deberíamos librarnos de ellas y desaprenderlas.

8 Mitos del Amor Romántico que hay que olvidar

1. Tan enamorados como el primer día

¿Sabéis qué es el enamoramiento? No es más que el resultado de nuestro cuerpo respondiendo a la necesidad biológica de reproducirnos. Es una respuesta hormonal que nos produce una sensación de pasión y euforia. Y su duración es de entre 1 y 4 años aproximadamente.

Obviamente, si esta mezcla de hormonas fuese lo único que influye en una relación exitosa y duradera, ninguna pareja superaría su quinto aniversario y estaríamos al borde de la extinción o extintos del todo.

Cuando el efecto hormonal desaparece, hay muchísimas otras cosas que pueden mantener a una pareja unida. La relación se vuelve más sosegada, más equilibrada, más profunda y más fuerte, porque se sostiene sobre otros factores como la confianza, la amistad, los objetivos en común, etc.

Si queréis saber más detalles sobre este tema no os perdáis este artículo de Psicorumbo: Amor y desamor ¿Qué es lo que está pasando?

2. Si se pone celoso/a es porque te quiere

Mentira. Mentiramentiramentira. Mentiiiiiraaaa.

Se escucha muchísimo esta frase sobretodo en adolescentes y es francamente preocupante. Los celos son señal de dependencia, de inseguridad, de desconfianza. NO son señal de amor. No tiene celos por que le importas.

Los interrogatorios, el control sobre las amistades, la invasión de la privacidad (mirar el móvil, el email, etc)... Todo eso no es amor. Y el típico “me fío de ti pero de los/las demás, no” tampoco es amor. Piénsalo. Está diciendo que no tienes voluntad propia ni capacidad de decir que no.

Es normal sentirse algo inseguro, especialmente en la primera fase de una relación. Es posible que aún no haya tanta confianza y que las dudas sigan ahí. Además, esa bomba hormonal de la que hemos hablado antes también hace que te sientas un poco más dependiente de la otra persona.

Pero las relaciones sanas y duraderas se basan en la confianza. Confías en que tu pareja no va a hacer nada que sabe que te hará daño. Y si las dudas y la desconfianza se apoderan de ti, lo mejor es hablarlo tranquilamente con tu pareja, sin acusarla de nada.

Tienes derecho a tener una vida más allá de tu pareja y tu pareja tiene el mismo derecho que tú. Si confiáis el uno en el otro, los celos sobran. Y si aparecen, tendréis capacidad para manejarlos de forma sana.

3. Tienes que encontrar a tu media naranja

NO somos seres incompletos. Somos personas enteras. Nacemos enteros. La creencia de que necesitamos encontrar a esa otra persona que es nuestra otra mitad lleva a muchas personas a sentirse infelices cuando están solteras.

Creer que si no tienes pareja te falta algo lleva muchas veces a iniciar relaciones sólo porque no sabemos lidiar con la soledad. Estas relaciones muchas veces llevan a una situación de dependencia o se terminan cuando se rompe ese “encantamiento” que procedía sólo de la necesidad de estar con alguien.

Tener pareja es una elección, no una obligación y puedes ser feliz de ambas formas.

Y, desde luego, no hay una única persona destinada a pasar el resto de sus días contigo. Seguramente hay muchas con las que eso podría suceder. No depende del destino ni de las fuerzas misteriosas del universo, sino de ti.

4. ...Y desde entonces fuimos uno

No sois una persona. Sois dos. Cada una tiene su personalidad, sus preferencias su familia, sus amigos… algunas cosas las tendréis en común y otras no. A veces necesitaréis estar solos. Y eso está bien.

No hay ninguna necesidad de estar siempre juntos ni de compartirlo absolutamente todo.

Una pareja sana tiene un proyecto de vida en común, van en la misma dirección, pero se da espacio para que cada uno pueda seguir creciendo como individuo, sin perder ninguno su identidad.

5. El lector de mentes

Derivado un poco de esta idea de que la pareja se fusiona en una única persona, viene el mito de que nuestro compañero o compañera SABE lo que estamos pensando en todo momento.

Lo vemos mucho como recurso cómico en las películas y las series, especialmente por parte de las mujeres, por algún motivo. Su pareja ha hecho algo que las ha molestado y saltan con el clásico “deberías saber por qué estoy enfadada”.

 

Esto no es verdad. Cuando una pareja tiene mucha complicidad, se conocen muy bien y tienen una buena comunicación, muchas veces podrán intuir o incluso adivinar lo que le sucede a su pareja. Pero tu pareja no tiene la capacidad de leer tus pensamientos como por arte de magia ni tiene ninguna obligación de intentarlo.

La comunicación es importante. La verbal y la no verbal. Pero si hay un problema, tienes que hablarlo. Tienes que decir cuál es.

6. El amor puede con todo

“No se puede vencer al poder del amor”.

Lamentablemente, sí se puede. La verdad es que hay muchas ocasiones en las que este mito romántico de que el amor es invencible lleva a las personas a soportar mucho más de lo que deberían.

A veces, una pareja puede darse cuenta de que van en direcciones diferentes, de que ya no comparten el mismo objetivo. Quizá crecer como individuos ya no va de la mano de crecer como pareja. Y aunque el cariño y el deseo sigan intactos, alargar la relación acabará por hacerles infelices.

En estas ocasiones, el amor no es suficiente y aunque duela, lo mejor es romper esa relación.

7. Los que se pelean se desean... o no.

Hay dos vertientes dentro de este mito y ambas son erróneas.

Por un lado, están los que creen que las parejas ideales no se pelean jamás y por otro, los creen que si nunca, nunca discutes con tu pareja, algo raro hay.

La verdad es que depende de lo que se considere una discusión. Es inevitable que cuando dos personas diferentes conviven mucho tiempo, en algún momento tengan opiniones diferentes sobre algo. La principal diferencia está en cómo lidian con ello.

Ningún extremo es bueno. Si nunca, nunca se discute, es probable que una de las partes de la pareja se esté callando muchas cosas que tarde o temprano acabarán por explotar. Si se discute continuamente y por cualquier cosa, quizá haya que considerar la posibilidad de que no seáis compatibles.

Lo ideal es que cuando surjan puntos de vista enfrentados sobre algo, seáis capaces de escucharos el uno a otro e intentéis llegar a un punto en común.

8. Si me quiere sólo querrá estar conmigo y nadie más

Está muy extendida la idea de que cuando estamos enamorados, ya solo sentimos deseo por esa persona y por ninguna más.

No es verdad. Independientemente de cuánto tiempo llevemos en una relación, siempre habrá otras personas capaces de despertar nuestro deseo. Tenemos que aceptar que esto sucede y que el deseo sexual o atracción física por terceros no disminuye nuestro amor por nuestra pareja.

La fidelidad en una pareja es una cuestión de elección personal. Elegimos estar sólo con nuestra pareja porque preferimos los beneficios de una pareja estable y “cerrada” a la atracción esporádica.

De todas formas, hay más opciones, como las parejas abiertas o el poliamor, siempre y cuando todas las personas involucradas estén de acuerdo en llevar ese tipo de relación.

 

Estos son nuestros 8 mitos sobre el amor romántico. Por supuesto, hay muchos más. ¿Se os ocurren otros?