13 Mitos de la sexualidad femenina

La sexualidad femenina está rodeada de creencias y mitos que no tienen, en verdad, nada que ver con la realidad. Poco a poco nos vamos librando de muchos de ellos pero por desgracia aún queda mucho camino por recorrer.

La mayoría de estos mitos están asociados a ideas arcaicas sobre los roles de la mujer en la vida y la sociedad. La escasez de conocimiento y falta de interés por investigar el verdadero funcionamiento del cuerpo femenino y su sistema reproductor permitieron que se extendieran demasiado en el tiempo.

Ya va siendo hora de que les pongamos fin:

13 mitos de la sexualidad femenina

1. Las mujeres sienten menos deseo que los hombres.

No es verdad. Las mujeres sienten exactamente el mismo deseo que los hombres. A veces más, a veces menos, a veces nada en absoluto. Depende del día, del estado de humor, de la persona, etc.

Este mito ni siquiera tiene sentido a nivel biológico. Es necesario para la subsistencia de la raza humana que las mujeres sientan la misma necesidad de tener relaciones sexuales que los hombres.

2. Las mujeres no se masturban.

Asociada a la idea de que las mujeres no sienten deseo está la de que no se masturban. Pero esto es otra mentira. Las mujeres se masturban, lo mismo que los hombres. La diferencia está en que muchas menos lo admiten de forma pública.

La sociedad nos ha metido en la cabeza que “tocarse ahí abajo” es algo sucio y que no hay que hacerlo y las mujeres tienden más a no reconocer o minimizar cuánto se masturban. Afortunadamente, gracias a la revolución de los juguetes sexuales y la nueva ola feminista, eso está cambiando y más y más mujeres se animan a hablar abiertamente de masturbación.

3. Una mujer no inicia las relaciones sexuales. Si lo hace es una promiscua.

Esta es otra idea que hay que desterrar a algún erial sin fin muy, muy lejos de aquí. Una mujer tiene todo el derecho y todas las capacidades de dar el primer paso en una relación sexual. Y eso no significa que sea promiscua ni menos válida que ninguna otra mujer.

A ver si va a resultar que hay que quedarse de brazos cruzados esperando a que el hombre que te gusta se decida a dar el primer paso. Algunas estarían esperando toda la vida.

4. El himen se rompe cuando pierdes la virginidad.

El himen es una membrana flexible en el interior de la vagina. A veces, con la primera relación sexual, se rompe y sangra un poco. Pero el himen puede romperse de muchísimas formas distintas, en cualquier momento de la vida. También puede no existir en absoluto o ser tan flexible que no llega a romperse nunca.

Si quieres saberlo todo sobre el himen y otros mitos sobre la virginidad, no dejes de leer nuestro artículo al respecto.

5. Si la mujer no sangra es que no era su primera vez.

Como hemos dicho en el mito anterior, a veces se sangra con la primera vez y otras no. A veces el himen se rompe y otras no.

Sangrar no es equivalente a ser virgen y no sangrar no significa que se haya tenido sexo antes.

6. Todas las mujeres gimen mucho durante el sexo.

Al contrario que lo que te ha podido hacer creer el porno y el cine, no todas las mujeres son ruidosas cuando están disfrutando del sexo. Algunas mujeres pueden estar disfrutando del mejor sexo de su vida y aún así ser muy silenciosas y discretas.

7. A las mujeres el sexo oral les da reparo.

Mentiiiiraa. De hecho, el sexo oral bien hecho, es un favorito durante las relaciones sexuales. Como preliminar o de forma exclusiva, la estimulación del clítoris que ofrece el sexo oral tiene pocos rivales. Lo único que hay que tener en cuenta cuando se hace sexo oral es haber higienizado la zona antes con jabón neutro y agua. Y si te apetece, puedes darle un poco más de interés con lubricantes de sabores.

8. A las mujeres no les gusta el sexo anal.

Esto tampoco es cierto. Es verdad que el cuerpo femenino no tiene ningún punto especialmente sensible en esa zona, pero aún así el sexo anal puede ser muy placentero para las mujeres.

Si os ayudáis de algún juguetito para parejas para estimular el clítoris al mismo tiempo, seguro que la experiencia es mucho más divertida para ambos.

9. Con la regla no se puede tener sexo.

El único riesgo de tener sexo con la regla es que lo manchéis todo de sangre. Pero realmente a no ser que específicamente a tu pareja le resulte doloroso, tener sexo con la regla no solo se puede sino que podría ser una experiencia interesante que probar.

Si mancharos os da reparo, podéis hacer uso de estos tampones de esponja, que permiten la penetración durante la regla de forma muy cómoda.

10. Con la regla no se puede llegar al orgasmo.

Nuevamente, esto es mentira. Al tener sexo con la regla puedes llegar al orgasmo sin problemas. De hecho, hay mujeres que hasta los tienen más intensos, debido a las hormonas y a la hipersensibilidad del clítoris. Realmente, depende al 100% de cada mujer y como se siente cuando tiene la menstruación.

11. Cuando tienes la regla no te puedes quedar embarazada.

Este mito es muy peligroso porque puede llevar a un embarazo no deseado. Cuando tienes la regla sigues pudiendo quedarte embarazada. Si quieres evitar el embarazo, utiliza siempre un preservativo.

12. Durante el embarazo no se puede tener sexo.

Seguir teniendo relaciones sexuales durante el embarazo es muy importante para la pareja. Sólo en los últimos meses de embarazo no se recomienda la penetración, pero ya sabemos que el sexo no es sólo coito y por lo tanto, podéis seguir teniendo relaciones sexuales de otros tipos durante la mayor parte del embarazo: Sexo oral, masturbación, etc. Si quieres saber más sobre el sexo durante el embarazo, lee nuestro artículo sobre este tema.

13. Cuando llega la menopausia se acaba el sexo.

Otro mito más que hay que desterrar para siempre. Es cierto que el cuerpo de una mujer sufre muchos cambios al llegar a la menopausia y estos cambios pueden producir una pérdida de deseo o hacer que las relaciones de repente sean incómodas.

Pero bajo ningún concepto esto significa que las mujeres con la menopausia no tengan sexo. Una mujer puede tener relaciones sexuales durante tanto tiempo como su cuerpo y mente se lo permitan, tenga 50, 60 u 80 años.

 

Quizá algunos de estos mitos te resulten ridículos pero hay muchas personas que aún los creen. Es por eso por lo que debemos seguir ofreciendo información a todas aquellas personas que lo necesiten.